Astros y EEUU consiguen títulos históricos; llega Ohtani y Stanton es Yanqui

Houston (EE.UU.), 19 dic (EFE).- El pasatiempo nacional de Estados Unidos, el béisbol de las Grandes Ligas, vivió un año 2017 lleno de hechos históricos, el surgir de una nueva generación plena de talento, a la que se une la súper estrella japonesa, y el mejor toletero deja a uno de los peores equipos de las mayores para llegar en traspaso sorpresa a la mejor franquicia de todos los tiempos.

Una vez más, los pronósticos del inicio de temporada se quedaron sin validez después que los Astros de Houston, tras 56 años de historia, en su segunda visita a la Serie Mundial, los rompieron al conseguir el ansiado título, al superar al Goliath de las mayores, los Dodgers de Los Angeles, con una nómina de 249 millones de dólares, la más alta de las Grandes Ligas.

La impresionante y emocionante Serie Mundial que protagonizaron ambos equipos y que al final ganaron los Astros 4-3, al mejor de siete, fue la culminación de una temporada especial en la que todas las franquicias de alguna manera lograron avances en sus objetivos deportivos y presentaron un futuro brillante.

Pero en especial los Astros, que apostaron por una reconstrucción a base de talento joven formado en la cantera con el segunda base legendario, el venezolano José Altuve, la gran figura durante toda la temporada, que le hizo merecedor al previo de Jugador Más Valioso (JMV) y fue clave en el "Clásico de Otoño".

Mientras que otro pelotero de origen puertorriqueño, el jardinero George Springer, que aportó cinco jonrones en la Serie Mundial, fue elegido como el JMV, tras concluir el séptimo partido con la victoria de 5-1 para los Astros.

Al margen de todo el valor deportivo de ser el mejor equipo de las Grandes Ligas, los Astros también simbolizaron con el triunfo a toda una ciudad que un mes antes había quedado inundada por el efectos devastadores del huracán Harvey, que dejó más de 50 muertos, 90.000 millones en perdidas materiales y miles de damnificados.

Houston, más que nunca, fue una ciudad ganadora, que superó todas las adversidades para apoyar a sus equipos deportivos y al final conseguir la gran victoria y construir un equipo de futuro.

Si los Astros acabaron con la sequía de su primer título del "Clásico de Otoño", el país que vio nacer al deporte del béisbol, después de haber vivido los fracasos de las tres primeras ediciones con triunfos de Japón --las dos primeras--, y de República Dominicana, la tercera, se proclamó como nuevo campeón.

El escenario fue el Dodger Stadium, el mismo en el que los Astros, de visitantes, también consiguieron ganar el título de la Serie Mundial.

La victoria por blanqueada de 8-0 en la gran final ante Puerto Rico, que había llegado por segunda vez consecutiva al partido por el título, no dejó ninguna duda de la superioridad y reivindicación del béisbol estadounidense como el mejor del mundo, en el que una vez más el protagonismo y la participación de peloteros latinoamericanos cada vez es mayor y más importante.

Después de vivir el emocionante "Clásico de Otoño" del 2016 que protagonizaron los Cachorros de Chicago y los Indios de Cleveland, se pensaba que sería muy difícil superarla y fueron los Astros y los Dodgers los que ofrecieron una auténtica obra maestra.

El duelo entre los Astros y los Dodgers puso el broche de oro a una temporada excepcional que tuvo como protagonistas el poder del bate de Giancarlo Stanton, y Aaron Judge, además de las deslumbrantes actuaciones diarias de Altuve y el canadiense Joey Votto, acompañados del surgir de un talento joven como nunca antes visto.

Judge, de los Yanquis de Nueva York, que batió todas las marcas en su primera temporada en las mayores, y Cody Bellinger de los Dodgers, ambos ganadores del premio de Novatos del Año, confirmaron que tienen ante si un futuro mágico.

Pero no solo ellos, sino que otros jóvenes valores como Corey Seager (Dodgers), los dominicanos Gary Sanchez (Yanquis), José Ramírez (Indios) y Manny Machado (Orioles), junto a los boricuas Carlos Correa (Astros) y Francisco Lindor (Indios), además de Mike Trout (Angelinos), Bryce Harper (Nacionales) y Mookie Betts (Medias Rojas), son toda una garantía de los años de gloria para el béisbol.

Por si todo lo anterior no fuese suficiente, el gran deseado de todo el béisbol profesional en Estados Unidos, el lanzador y bateador sensación y súper estrella japonesa, Shohei Ohtani, de 23 años, llegó por la puerta grande de la clase al rechazar las ofertas de los equipos más poderosos y elegir a los Angelinos de Los Angeles, con los que realmente se sentía identificado.

Ohtani, que pretende ser un lanzador abridor derecho y un toletero de poder que batee del lado izquierdo, firmó por seis años y apenas 2,3 millones de dólares anuales de salario.

El jugador japonés se unirá a los peloteros ganadores de los premios de JMV que ganaron Mike Trout y al dominicano Albert Pujols en un movimiento que puede ser de gran ayuda para los Angelinos, que sumaron su segunda temporada consecutiva con números perdedores y no están en los playoffs desde el 2009.

El rechazo de Ohtani, al que ya se le ha comenzado a comparar con el nuevo Babe Ruth del Siglo XXI, a la oferta que le hicieron los poderosos Yanquis, hizo posible, que los Bombarderos del Bronx consiguiesen de los Marlins de Miami, con nuevo dueños, y en plan de reconstrucción el traspaso de Stanton, el mejor toletero de las mayores, JMV de la Liga Nacional, y líder de jonrones (59).

Stanton tendrá ahora como compañero a Jugde, el mejor jonronero de la Americana con 52 cuadrangulares, la pasada temporada, que le permitieron batir todas las marcas y la dupla junto a Sánchez será demoledora y explosiva.

Todos ellos dirigidos por el nuevo manejador de los Yanquis, el novato Aaron Boone, al que han elegido sin tener ninguna experiencia después de haber despedido al ganador Joe Girardi y 10 años en el cargo.

Mientras que los Medias Rojas de Boston también despidieron a John Farrell y eligieron al talento latino con el novato boricua Alex Cora, que dejó el puesto de entrenador de los reservas de los Astros después de ganar la Serie Mundial.

Mientras que otro piloto hispano, Dave Martínez, que era entrenador de los reservas de los Cachorros de Chicago, con Joe Maddon, llegó como novato a los Nacionales de Washington para ocupar el puesto del veterano Dusty Baker.

Sonia Salazar