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Tenis

La aventura de Fors: la cubana que regresó al tenis a los 41 años

Barranquilla (Colombia), 2 ago (EFE).- Cada punto fue una absoluta satisfacción. Sentir vivo su revés y la adrenalina de la competencia pagó cada segundo de la aventura que emprendió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Yamile Fors, la cubana que regresó al tenis a los 41 años.

En Barranquilla se dio el reencuentro con la raqueta, entre jovencitas que anhelan regresar a casa con más experiencia y, en lo posible, con una medalla, algo que para Fors ya es un tema saldado.

Fue en su día a día como entrenadora del seleccionado nacional que surgió la idea del regreso. Un partido con sus jugadoras para divertirse decantó en una experiencia competitiva que jamás pensó vivir tras seis años de su retiro.

"Estaba entrenando con ellas. Me puse a jugar y estuvo reñidito. Me dijeron 'prepárate porque te vamos a llevar a los Centroamericanos'. Les dije que ya no estaba para eso, pero al final me convencieron", relató a Efe Fors.

En 2012 cerró su ciclo como jugadora activa porque "ya estaba mayorcita y quería tener un bebé". Ya Lucas Ángelo tiene dos años y se quedó en La Habana mientras su mamá le daba una mano a Cuba en las justas, aprovechando que en su madurez "aún tengo algo de ritmo".

Durante los meses de preparación, en los que pasó de entrenadora a compañera de algunas de sus dirigidas, vinieron algunos temores y las dudas de sus familiares.

"Ellos me preguntaban si estaba segura y me decían: 'mira, ya estás grande'. Le pedí ayuda a mi esposo y dijo que sí porque sabe que amo el tenis", relató.

El plan inicialmente era jugar solo dobles, pero en el camino se "engranaron las cosas" y terminó jugando sencillos también. Y fue ahí donde el tenis la premió con una victoria 6-2 y 6-1 sobre D'Jeri Raymond, de Antigua y Barbuda, en un partido que encendió la llama competitiva que tuvo por algunos años apagada.

"Estuve contenta en la cancha. Me tomé el papel en serio de atleta", soltó la tenista.

Ese debut en las justas la hizo recordar los "momentos más felices" en el tenis. Entre ellos están los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, en los que ganó bronce en dobles, y los Centroamericanos de Cartagena 2006, que la dejaron con una plata en dobles y un bronce en dobles mixto.

La aventura de Fors tomó otra dimensión con la rival que le correspondió: la puertorriqueña Mónica Puig, campeona olímpica en Río 2016, que llegó a la cancha en el Parque de Raquetas rodeada por fanáticos y como siembra uno del torneo, algo que ratificó colgándose el oro tras imponerse 6-1 y 6-1 a la colombiana Mariana Duque en la final.

"Cuando vi que me tocaba con ella, lo tomé normal. Es 66 en el mundo, así que jugué suelta. Yo no tenía nada que perder", expresó la tenista.

En el juego, Puig, de 24 años, marcó la diferencia con su calidad y juventud. Pero al frente tuvo a una mujer con pasión que por momentos ofreció resistencia, que luchó con sus problemas con el servicio y que sacó su buen revés cuando la boricua la presionó, para evocar ese repertorio que la hizo conseguir una carrera respetada en Cuba.

"Disfruté cada punto que le gané", dijo entre risas Ford, y agregó: "fue un momento agradable. Pensé que me iba a vencer más rápido, pero intercambié con ella. Todo fue muy bueno".

La historia en la cancha terminó con una derrota 6-1 y 6-2, un resultado que no empañó en nada en momento de la cubana, que se dio licencia de revivir a los 41 años esos enfrentamientos que tuvo con la venezolana Milagros Sequera, en su momento, la 48 del ránking.

Para ella, los inicios en el tenis fueron "muy lindos". Descubrió la disciplina siendo una niña y a los 11 años ya estaba compitiendo. Luego "empecé a agarrar mis medallas" en los torneos y vino el periodo de representar al país, pero no pudo brillar como hubiese querido, pese a tener el talento, pues en Cuba "es difícil salir a jugar torneos y eso me frenó".

Con su retiro, se convirtió en formadora. Empezó a entrenar niños para experimentar el proceso de ir enseñando cada detalle de la disciplina a los pequeños y ver cómo se involucran con lo que ha sido su pasión, esa que disfrutó en Barranquilla sin reparos y venciendo cualquier temor.

"Me dio miedo no poder, pero con empeño y esfuerzo lo logré", expresó Fors sobre la experiencia en los Centroamericanos, un capítulo bonito que la refrescó, pero que, en medio del buen sabor, terminó. "Regreso a casa a ser entrenadora. Ya son 41 años. No voy más", enunció la ahora extenista.

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